Pintemos como el inicio
Conocida entre muchos artistas
como La técnica madre, pues es una de las técnicas con mayor difusión y una de
las predilectas de muchos por sus incontables ventajas al trabajar con ella.
Entre una de sus mayores ventajas se encuentra la posibilidad de corregir los
errores y aportar las modificaciones necesarias ya sea durante la realización
de la obra, o durante su proceso de secado, ya que tiende a secar lentamente,
por lo cual es posible trabajar la obra con calma y por largos periodos sin
temor a que sus colores sequen rápidamente.
Su viscosidad proporciona una
amplia capacidad de amalgamarse a la perfección entre los colores usados dando
así una acabado muy profesional y prolijo a la vista.
Los colores al óleo son regularmente más sólidos que los
otros, ya que cambian menos con el pasar del tiempo, además con el óleo es
posible crear obras de gran vistosidad gracias al brillo de sus colores.
Los inicios de la pintura al óleo no son muy claros, pero durante el curso del
siglo XV ya se hablaba de ella, en área fiaminga, se perfecciono esta técnica
que comenzó a difundirse en toda Europa.
En Italia la pintura al óleo ya
se usaba con otras técnicas mixtas, pero su auge se dio principalmente en las
cortes que tenían mayores relaciones con la escuela fiaminga, como las de
Urbino, Nápoles, la corte papal en Roma y, más tarde, la escuela veneciana.
Entre los primeros artistas italianos que utilizaron el óleo
encontramos Piero della Francesca, Giovanni
Bellini y Antonello da Messina. Por más de 400 años fue la
técnica pictórica más utilizada hasta la llegada del acrílico.
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