Arte urbano, arte de calle
Hay pintores que decoran edificios o
recepciones de hoteles con obras grandotas, “pero ésa no es la función del arte
público, como el muralismo, que no sólo forma parte del paisaje urbano, sino
que narra historias, involucra al espectador, provoca”, afirma el pintor Polo
Castellanos, quien acaba de concluir un mural dedicado a la patria, plasmado en
la fachada de la delegación Venustiano Carranza.
Finalmente, el auténtico artista quiere
desmarcarse de estas maniobras y orienta su actuación hacia la exploración del
arte público. Dirige su construcción significativa a la intervención en los
espacios públicos e impulsa su discurso a situaciones que impulsan la reflexión
e incrementan la concienciación pública sobre el entorno de la imagen y su
manipulación. El artista confronta la idea del museo como recinto cerrado
cuando se compromete con una de las tendencias pujantes entre las estrategias
actuales del arte: El arte público. Esta actitud creativa se centra en la
intervención de espacios comunitarios como parques y jardines o calles y
banquetas y en lugares visuales como las fachadas de edificios o
espectaculares.
Actualmente la producción de arte público no es
tarea exclusiva de artistas especializados, ni está limitada por las técnicas
modernas, pero sigue asociada a la especificidad del lugar y dialoga con los
elementos circundantes, llámense edificaciones, muros, parques, plazas públicas
e incluso formaciones naturales. La figura del artista como facilitador e
intérprete dan lugar a prácticas tecnológicas que distan mucho de los procesos
de creación del Muralismo moderno, pero que coinciden en la actitud crítica y beligerante,
que impuso ese movimiento.
Dentro del espectro de prácticas artísticas
públicas, el muralismo fundó las bases para la crítica política a través de la
imagen ligada al lugar. Los cambios sociales y tecnológicos, imposibles de
detener, han llevado a la evolución de medios y contenidos críticos que, no
obstante, siguen operando contra el mismo enemigo: el poder y el control de la
sociedad, las instituciones que los ejercen y los mecanismos de representación
de la historia y la realidad.
Hoy, como siempre, el arte público se enfrenta a la censura. Debido a la polémica que suscita, el arte público está sujeto a la censura y es dependiente de la aprobación de los poderes de facto. La destrucción iconoclasta recorre la historia del arte público, desde Roma hasta nuestros días. El futuro del arte público está en manos de la sociedad civil. El desequilibrio que existe entre la imagen publicitaria, los mensajes de índole propagandística o social y las imágenes artísticas en el espacio público constituye una poderosa razón para hacer un llamado a las organizaciones comunitarias, los organismos no gubernamentales, los institutos de educación de todos los niveles y los individuos, a plantear programas de largo alcance que garanticen cualesquiera formas de prácticas de resistencia a través de la imagen. El objetivo será poner fin al analfabetismo visual que generan los medios comerciales y promover posturas críticas que partan de visiones informadas de la realidad. El arte público es requisito para la construcción de una democracia, donde los ciudadanos sean actores políticos.
hola soy una estudiante de 2º bachiller de artes en santander, muchas gracias por la información
ResponderEliminarsaludos!!
hola! soy una estudiante de 2º de bachiller de Huesca y me encanta la pintura urbana, sobre todo Delacroix. Tengo que hacer un trabajo de este tema y esta página me ha venido de perlas. Gracias y saludos!
ResponderEliminarWow, me encantó este blog. Fue la cereza para mi trabajo de investigación para la U n_n
ResponderEliminarhola ..
ResponderEliminargracias..
son muy útiles estos datos..
saludos